El terrible (e inconfesable) secreto de Zacarías Prat

-¿Hombres lobo gays de pollones gigantes que vienen del espacio exterior para... (Aquí Ander tomó aire para poder respirar) ...homosexualizar a la población masculina heterosexual? Si es que queda algún heterosexual vivo, claro, porque mira a tu alrededor- dijo señalando a la multitud de bronceados cuerpos descamisados que aprovechaban en la plaza de Chueca los primeros rayos de sol del año (algunos solos, otros acompañados de sus chiguaguas)
-Hombre, quedar sí que quedan algunos...Mira, ahí viene Hammer.
-TU amigo Jaime no es un ejemplo de heterosexual, es un ejemplo de eslabón perdido.
-Él no tiene la culpa, lo lleva en los genes. Es primo segundo de Santiago Segura.
-Qué hay- fue lo único que dijo Hammer al llegar. A pesar de la subida de las temperaturas que llevaba anunciando la televisión desde hacía semanas, iba como siempre, con su camiseta negra de Manowar, su chaqueta de cuero maloliente y la pinta (no muy desacertada) de no haberse duchado en días. Zacarías entendía por qué no le caía bien a Ander, eran polos opuestos, e intentaba conciliar siempre que podía, no quería que sus dos mejores amigos se llevaran mal entre sí.
-Bien, ahora que estamos los tres os cuento para qué os he reunido. Esto es un gabinete de crisis, necesito vuestra ayuda.
-Espera a que llegue Uve, Zac.
-¿Uve? No sabía que la habías llamado- Uve era una mariliendre pesada, compañera en Marco Aldany de Ander, que se creía modernísima porque llevaba el flequillo cortado a ras y porque tenía un fotolog. Zacarías no la aguantaba, aunque solía morderse la lengua para no herir los sentimientos de Ander. Hammer, por el contrario...
-Zac, tío, vamos a esperar a la chavala y ya nos cuentas eso tan importante.
...Hammer por el contrario, la amaba.
-Vale, como queráis...Le estaba contando a Ander lo de mi guión.
-Mola, es un Urutsukidoji marica.
-¿Un...qué?- En cuanto Zac y Hammer se ponían a hablar de series y de dibujitos chinos y de fricadas, Ander se perdía del todo. Por eso, además de por lo evidente, no le gustaba Hammer. Abducía a Zac y se lo llevaba a un universo donde usaban un lenguaje que sólo ellos entendían.
-Pues hoy he vuelto a recibir otra carta de una productora que me lo rechaza...
-Capitalistas de mierda, Zacarías, eso es lo que son, una buena revolución es lo que tendríamos que hacer, pero algo bien grande y gordo...
-Mmm...Hablando de algo grande y gordo, ¿os habéis fijado en el paquetón de ese camarero? Vamos a sentarnos en aquella terracita mientras Uve llega, ¡vamos!
Ander interrumpió el discurso revolucionario de Hammer y salió corriendo a pillar una silla. Zacarías suspiró resignado y lo siguió. Y a Hammer no le quedó otra que unirse a ellos dos.
-Un Nestea.
-Una Mahou.
-Una Coca-cola...light.
-¿Light? ¿Te has puesto a dieta o qué, Zac?- le preguntó Hammer.
-Bueno...sí, tiene que ver con lo que os quiero contar...Veréis...- Y justo cuando ya brotaban lágrimas de sus ojos porque estaba a punto de desvelar su terrible e inconfesable secreto, llegó Uve rompiendo la tensión del momento.
-¡Hey, boys!- gritó a la vez que dejaba sus inmensas gafas de sol sobre la mesa. Ander se levantó, le dio un pico, la abrazó y le alabó el maquillaje, el corte de pelo, la sombra de ojos, la blusa, la falda y el último post de su fotolog.
-Bah, no es para tanto, es una poesía que me vino así de pronto, como un flash, mientras me fumaba un petardillo...
Hammer le echó valor y consiguió decir un "hola, Uve" que Uve ignoró por completo.
-¡Ay por dios, pero qué ricura de chiguagua!- Se volvió a levantar, fue hacia el perro y su dueño y se presentó, estalló en carcajadas y al minuto ya era íntima del marica y de la rata asquerosa que tenía como mascota.
-Dicen que el fotolog está acabado, pero es mentira, ¿sabes? Es de ULTIMATE-MEDIA para los artistas libres como yo.
-Querida, tú eres una estrella, eso se ve de lejos- dijo el marica.
-Tú si que sabes, cielo. Ahora tengo que dejarte, estoy con unos amigos- Se despidieron con un pico y regresó a la mesa.
-¡Un Nestea, please!- gritó con su estridente voz de pito al camarero del paquetón.
-Y bien, darling, my dear Zacarías... ¿Qué es lo que te aflige? Me ha dicho Ander que necesitas el consejo de una chica cosmopolita como yo.
Zacarías sonrió levemente. Le temblaban las piernas y el ojo derecho le daba saltos. Deseó con todas las ganas que llegara su Coca-cola light porque tenía la boca tan seca que por un momento pensó que las glándulas salivares se le habían atrofiado de por vida.
-Veréis, el jueves por la noche...
Sí, había ensayado el inicio de su historia cientos de veces desde el jueves por la noche, pero hasta ahí, su cabeza no era capaz de continuar, se acababa haciendo un lío y no sabía qué contar antes o después. ¿Era mejor ir al grano o comenzar por el principio? ¿Era mejor tomar un tono cómico y despreocupado o sacar su lado de drama-queen y confesar entre lágrimas lo que había hecho? Carraspeó intentando ganar tiempo y en esas que el camarero trajo las bebidas. Dio un trago largo y refrescante a su Coca-cola (light) y fue como devolverle la vida a sus cuerdas vocales.
-Dios mío, Zac. ¿Qué ocurre? ¿Por qué nos has llamado?- dijo Ander angustiado
-¿No será para contarnos que eres gay, no? Porque eso hace la tira que ya lo sabemos- Uve le rió la gracia a Hammer y éste sintió como el corazón le entraba en estado de arritmia.
Había llegado el momento. Iba a desvelarle a sus dos mejores amigos, y a una mariliendre acoplada, el terrible e inconfesable secreto que no lo dejaba dormir desde hacía varias noches. Zacarías Prat inspiró profundamente y comenzó a hablar.

